CONSTRUYENDO EL LIDER, QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO!
Inteligencia Espiritual, para triunfar en la vida!

La gran ambición de nosotros, debería ser la de aprovechar el potencial humano con el que nacemos y lograr que el mayor número de personas hagan lo mismo.
Ya en otras oportunidades, he comentado que vivimos en una Sociedad Anestesiada, en la que se pueden evidenciar en el comportamiento humano, muchas figuras de antivalor que dominan de forma subjetiva, la cultura y la identidad social en la que vivimos.
Sin embargo, vuelvo a referir este tema en esta conversación contigo, ya que día a día, debemos relacionarnos a todo nivel, con personas cuyos patrones de comportamiento está estrechamente relacionados, con un esquema donde prevalecen cuatro figuras que son; la del Héroe, el Pícaro, el Tramposo y el Malandro, y todas estas figuras, tienen vasos comunicantes con el arquetipo del Alzado, del Individualismo Anárquico, de la Altanería y el Desplante.
Esta situación se ha venido incrementando con notables evidencias a lo largo de la historia, y la misma, está estrechamente relacionada con las creencias familiares, personales y profesionales, las cuales han decantado en un proceso de Corrupción Social, donde la gran escasez es de Valores.
Tal vez, se trate de una mezcla compleja de distintas valoraciones, que en muchos casos, parecieran contrapuestas y que plantean la problemática existente, la cual, queda plenamente evidenciada con los múltiples hechos o acontecimientos determinantes que se presentan a diario en nuestra sociedad.

En un contexto convexo, la figura más necesaria en la ecografía nacional, es sin embargo otra. Una que nos remita un sistema de valores basado en un universo mental integró y totalmente distinto, que proporcione una pauta, para formular metas y propósitos personales que se orienten a lo colectivo de manera positiva y que reflejen intereses, sentimientos y convicciones en pro del desarrollo armónico, entre lo social, familiar y profesional.
En tal sentido, propongo como antídoto contra la corrupción social de nuestra civilización, la Energía, Inteligencia, Conciencia o el Liderazgo Espiritual. Receta ésta que desde mi perspectiva, es nuestra última esperanza para crear una Sociedad Conectada e Integrada.
Se vive con energía, inteligencia, conciencia o liderazgo espiritual, cuando los pensamientos que rondan nuestra cabeza, tienen que ver en cómo aportar más a los demás desde todo punto de vista, lo cual implica, un gran poder e influencia. Si piensas en positivo, sentirás y actuaras en consecuencia.

"Un gran poder e influencia, conlleva a una gran responsabilidad" Este enunciado lo he asumido como una filosofía de vida, ya que "Responsabilidad" implica responder hábilmente a todas las circunstancias que se nos puedan presentar en la vida, como por ejemplo; ante los conflictos de intereses, entre lo que es bueno para mí y lo que es bueno para los demás. Tales conflictos, cuando se solucionan mal, corrompen el sistema haciéndote parte del mismo, dando lugar a la cultura del tramposo y de la utilización de lo público para los intereses personales.
Todas las personas tenemos poder e influencia, seamos o no conscientes de ello, hallamos o no puesto en máximo valor nuestro potencial, nos hará falta pues, dicho liderazgo o inteligencia espiritual, para llevar al corazón social, un mayor sentido de propósito, mas pasión por el trabajo y una mayor efectividad en lo que hagamos a diario.
Para hacer crecer nuestro liderazgo o inteligencia espiritual, no conozco otra receta que la de buscar un espacio de intimidad con uno mismo, en donde podamos "Parar", para conectarnos con nuestro poder y potencial influencia.
Para construir el "LÍDER QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO" o desarrollar nuestra Inteligencia Espiritual, requerimos de "Parar", con el fin de llevar a cabo conversaciones de calidad, sosegadas y serenas con la persona que en verdad queremos ser.
Hay que hablar con nuestra conciencia, para que nos haga ser conscientes de lo que siendo importante no es urgente y de como puede resultar el efecto, de lo que hacemos o dejamos de hacer en los demás, de manera positiva o negativa.
La conciencia funciona bien, cuando nos hace conscientes de la necesidad de crecer como personas, para poder aportar más valor a la sociedad y también, cuando nos hace ver qué, precisamente dando a la sociedad, crecemos en Calidad Personal.
La Conciencia será pues, la que nos ayudará a ser conscientes de la distinción entre; tener, aparentar y ser. Distinción nada irrelevante en los tiempos que corren. Es la parte espiritual de nuestra personalidad y la que nos podrá ayudar a no confundir medios y fines.
Por tanto, tenemos que "Parar" con el fin de "Pensar" y luego "Reparar". En definitiva éste sería el mejor indicador, que simbolice el crecimiento de tu Inteligencia Espiritual.
Hay que parar, pensar y reparar, la calidad de las relaciones que se deterioran con la prisa y con la presión por hacer cosas y conseguir resultados, actuando sobre la íntima complementariedad de conceptos contrarios como: el corto y el largo plazo, el egoísmo y la generosidad, el crecimiento económico y el progreso social, la humildad con la efectividad, las relaciones con los resultados, el autocontrol con el poder y la felicidad con la exigencia.
"La calidad del Liderazgo, se medirá por la calidad de las relaciones y éstas a su vez, dependerán de la calidad de las conversaciones que se mantengan" ¡Incluso con uno mismo!
Hay que parar, pensar y reparar, la falta de credibilidad que acumulamos con los años por nuestras incoherencias, entre lo que decimos y lo que hacemos. Entre lo que se nos ve en público y lo que no se nos ve, porque lo hacemos en privado, entre lo que aparentamos y las intenciones que nos mueven.
Solo las personas que desarrollen su energía, inteligencia, conciencia o liderazgo espiritual, van a tener la lucidez y el coraje de hacer frente a la raíz de los problemas a los que nos enfrentamos en la Sociedad Anestesiada en la que nos encontramos.
Necesitamos líderes que nos ayuden a los demás a
superar debilidades, limitaciones y miedos para cruzar el umbral y asumir el Desafío
de Ser, Hacer y Transformarnos.
