INICIO ESTE ENCUENTRO SOLTANDO

Inicio este encuentro contigo, soltando y con la intensión de ir dejando en el camino lo que ya no me servía, lo que me sobraba, lo que me estorba para recordar quién soy y lo que me impedía notar como la vida fluía a través de mí. Dejando lo absurdo, lo que no tenía ya sentido, sin cargas, sin culpas, sin tener que mirar atrás por si me perseguían algunos de los fantasmas a los que durante años estuve alimentando y haciendo a un lado en mi vida la oportunidad para lo nuevo, lo inesperado, a lo que tenía que venir.
He empezado estas líneas, desafiando mis propias creencias, lo que me ataba a una forma de pensar y sentir que me limitaba, lo que me retenía en un lado de la vida donde nunca pasaba nada y lo que pasaba siempre dolía, lo que me sujetaba a una forma de interpretar la vida que siempre hería y atacaba.

Inicio este desafío de escribirte para hacerte saber mi decisión de quedarme en mí, de reconocerme y descubrir mi identidad, mi integridad, esa que me lleva a sentir que estoy presente en mi propia vida, la que me hiso dar cuenta que el aire pasa a través de los dedos de mis manos y que cada momento cuenta. Que aprendí a notar que cuando la marea sube y mis pies se mojan eso no es más que el reflejo de mi existencia, viendo que cuando el día se acaba, al cerrar mis ojos, inicia una nueva oportunidad, demostrándome que lo que antes tardaba una eternidad, hoy de entra por la puerta de mi conciencia sin aspaviento convirtiéndose en Sabiduría.
Esta muy de Moda Aprender a Soltar!
Inicio este espacio, soltando la soberbia que me impedía entender que cada día que pasaba sin pensar en hacer lo que me movía por dentro, era un día más en que me alejaba de mí mismo, en el que no me permitía descansar cuando mi cuerpo me gritaba cansado y bailar cuando sentía la necesidad de un buen baile.
Emprendo esta conversación personal contigo, permitiéndome sentir la lluvia cuando llueve y el sol cuando aplaca, atreviéndome a mirar el reverso rugoso de las hojas sin que me asuste, a quedarme dormido sin más planes que mis sueños, borrando todos los futuros posibles y acurrucándome en este instante que se me escapa de las manos mientras intento comprender y encontrar las palabras para expresarte como me siento.
Preparo este espacio entre líneas para llegar a ti, observando mis pensamientos más tercos y crueles conmigo mismo, sin rechazarlos, dejándolos pasar y perdonándome por pensarlos, por sentirlos, por habérmelos creído y por haberme permitido darles valor por encima de mi propio valor. Por haber puesto mis miedos por encima de mis sueños y haberme sentido pequeño y limitado.
No quiero mirar a ningún otro lugar que no sea mi lugar. No quiero vivir en ningún otro momento que no sea este momento. Ni siquiera quiero mirar al futuro. No existe. No está. No quiero imaginar otra vida que no sea este pedazo de vida que ahora habito. No quiero pisar ningún pedazo de tierra que no sea el que ahora piso. No quiero desviar mi mente para evitar distraerme y poderte escribir lo que ahora siento, ni escapar de mi vida por ahora.
Está muy de moda aprender a soltar, pero se nos olvida el sostener, reparar, cuidar, amar y a no salir huyendo cuando todo se complica. Por eso inicio esta conversación contigo entendiendo que soñar es maravilloso, pero a veces es la forma más hermosa que usamos para soltar y escapar del presente, para huir de una vida que nos aturde y agobia, para poner los ojos ahí afuera y evitar mirar dentro y sentir el dolor y el llanto que traemos acumulado.
No pretendo explicarte como hacer una lista de sueños ni de objetivos. No porque no los tenga, sino porque durante mucho tiempo he acabado años haciéndome promesas. Algunas las he cumplido y otras no. Algo que he aprendido es que hay mil cosas que no dependen de mí y no puedo ejercer ningún control sobre ellas, por tanto, es mejor soltar la necesidad de que pasen como deseo y de gastar toda mi energía en ellas.
Prefiero centrarme en lo que sí depende de mí, de mis ganas de seguir y ser cada día más libre, entendiendo que pequeños pasos dados con constancia me permitirán alcanzar mi propósito de vida, junto a todas aquellas personas que me han acompañado en el cierre de mis procesos y que llegaron para sumar como ahora pretendo hacerlo, para agregar valor a tu vida en pro de esa transformación esperada.
Sigo este desafío con la plena convicción de vaciar mi presente de pesadillas, porque tal vez la clave fue, saber dónde estoy, a donde voy o a donde no debo volver, para dejar de apegarme a las cosas que me dolían y arañaban, que siempre me decían que mal lo hacía, que tenía la culpa, que no valía, que no contaba, que no merecía. Actuando en consecuencia. Inicio este espacio, con la certeza de que lo que necesitaba era sacar de mi vida lo que sobraba antes de llenarla de lo que deseaba, ya que todo lo que se permite, se repite. Sabiendo que el cambio era incomodo pero sin embargo la transformación era necesaria.
Te escribo estas líneas entendiendo que muy a menudo, nos prometemos cosas que no cumplimos, porque seguimos atados a esquemas de pensamientos antiguos, lo cual hacemos sin darnos cuenta de que esas cosas nuevas que deseamos en nuestra vida, llegarán como fruto de otra forma de pensar y que una relación feliz no se da cuando encuentras a la persona correcta, sino cuando te conviertes en la persona correcta.
Te escribo estas notas, dejando espacio para que pase el aire, liberando lugar para lo nuevo, buscando el silencio para sentir y dejar que me invada y me calme. Con el firme propósito de que nuevos pensamientos lleguen a mi vida y los pensamientos gastados se los lleve el viento, respirando hondo para que todo el aire posible entre en mí y se lleve el dolor acumulado, desvaneciendo así la casa que el miedo construyó en mi mente limitándome a vivir todo lo hermoso escrito para mí. Entendiendo que solo observando hacia lo interno de mi corazón podré cambiar la perspectiva de lo que me rodea.
Te hago este regalo, amando lo que soy, aunque a veces no me guste todavía demasiado, aunque no sea perfecto, aunque me tiente la idea de reprocharme y medirme otra vez, entendiendo que mi libertad no se da cuando hago lo que quiero, sino cuando expreso lo que soy, para hacerle saber al mundo que si no pueden con mi luz, no la voy a apagar por ellos, pues la gente que proyecta luz, nunca estará en la oscuridad.
El hecho de haber decidido desafiar mis propias creencias, me ha permitido dar las gracias a todo eso que suelto y libero porque ha sido parte de mí. Porque me ha permitido seguir adelante, aunque sin darme cuenta de lo mucho que me obligaba a no sentir y lo mucho que me ataba a sufrir en silencio. Cuestionándome más que el que vive plegado de vicios a pesar de mis propias virtudes.
Bendigo el peso que suelto, porque sin él, ahora no me sentiría tan liviano ni podría haber comprendido lo que busco, lo que realmente necesito, lo que no era capaz de ver porque me sujetaba a un pasamanos que no existía, negándome a reconocer, a notar y a vivir mi propia identidad. Porque sin esa oscuridad no habría encontrado esa luz que me guía y ahora me permite iluminarte a través de este espacio entre líneas para conversar contigo y que he denominado "Desafiando Mis Propias Creencias".
Te dejo estas líneas sin buscar excusas para evitar estar en mí. Sin coartadas para huir de lo que siento aunque duela y así poder afrontar lo que me asusta y lo que me conmueve, cerrando puertas usadas, de muchos cerrojos y contraseñas que sortear, que dejan escapar la alegría, la calma, las ganas, la inspiración.
Deseo estar a tu lado, pero vacío de lo que no soy, para poder ser lo que siento, sin más expectativas que dar el siguiente paso, respirar la siguiente bocanada de aire, encontrar la siguiente mirada, doblar la siguiente esquina, decir la siguiente palabra.
Me quedo contigo soltando esa forma de pensar que me
rompía y me lastraba la vida. Para pasar juntos al siguiente nivel sin cargas
ni condenas que nos impidan ser, hacer y transformarnos.
